Un llamado a los Legisladores

 Un llamado a los Legisladores 


SR. LEGISLADOR / SRA LEGISLADORA


Le hago llegar esta presentación con en el deseo de colaborar, para que usted pueda considerar este asunto tan delicado antes de que le toque, eventualmente, tomar una decisión tan trascendente que determinará su propio destino y el de millones de personas.  

 

SILENCIO LEGAL


Dado que la ley obliga, para que exista libertad, no se debe legislar en materia religiosa. La ley debe hacer SILENCIO, para que haya Libertad de Conciencia. Una ley tal atentaría contra nuestro derecho de adorar a Dios, o no, conforme a los dictados de nuestra conciencia. PERO ESENCIALMENTE ATENTARÍA CONTRA LA AUTORIDAD DEL LEGISLADOR DIVINO QUIEN HACE RESERVA DE TODOS SUS DERECHOS  


Nuestras leyes no deberían favorecer el establecimiento de ninguna religión, ni estorbar el libre ejercicio de ella. No debe usarse el poder del Estado para imponer una obligación religiosa, ni para impedir su observancia. En este orden, voy a referirme a los tan conocidos como desconocidos DIEZ MANDAMIENTOS, que resumen la Ley de Dios, tanto para judíos como para cristianos. Luego, voy a denunciar la pretensión de la imposición de una ley que los invalidará, y finalmente impedirá su observancia, con consecuencias inimaginables.  

 

Los Diez Mandamientos fueron promulgados por la Voz de Dios, mientras todo el pueblo hebreo y una multitud que lo acompañaba espectaban a los pies del Sinaí:  

  

“He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre… Y Moisés hablaba y Dios le respondía con voz tronante… Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba, y viéndolo el pueblo, temblaron y se pusieron lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros para que no muramos. Y Moisés respondió al pueblo: No temáis, porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros para que no pequéis.” (Biblia, Éxodo 19:9, 19; 20:18-20)   

 

Luego de la promulgación audible de los Diez Mandamientos, Dios mismo los escribió con su dedo en dos tablas de piedra:  

 

“Y (Yahveh) dio a Moisés… en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas con el DEDO DE DIOS.” (La Biblia - Éxodo 31:18).  

 

Y esto quedó registrado en la historia de la Humanidad. La Ley de Dios es precisa, clara y contundente. No se necesita de ayuda profesional para entenderla y está al alcance de todos. “Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.” (Biblia, Deut. 30:11)  

 

Por ello, violar un mandamiento del Decálogo es algo grave, pero declarar explícita o implícitamente, la no vigencia de uno de ellos es GRAVÍSIMO.  

 

El apóstol Santiago enfatiza:  

 

“Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, Porque el que dijo: ‘No cometerás adulterio’, también ha dicho: ‘No matarás’. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.” (Biblia, Sant. 2:10-12)   

 

¿Ud. sabía que el descanso semanal es uno de los Diez Mandamientos, tan importante como ‘No matarás’, o ‘No robarás’, o ‘No darás falso testimonio’?  El Cuarto Mandamiento ordena:  

 

“Recuerda el día del Sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad. Pues en seis días hizo Yahveh EL CIELO Y LA TIERRA, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso BENDIJO YAHVEH EL DÍA DEL SÁBADO Y LO HIZO SAGRADO.” (Biblia, Éxodo 20:8-11)  

 

Este mandamiento contiene el Sello del Legislador porque allí se identifica a Sí Mismo con su:  

Nombre: JEHOVÁ o YAHVEH (de la raíz hebrea del verbo Ser: YHWH, que significa: el que tiene existencia propia, no derivada de ningún otro).  

Cargo: CREADOR de todo lo que existe.  

Jurisdicción: LOS CIELOS Y LA TIERRA (Todo el Universo).  

  

Así que, desconocer el Cuarto Mandamiento es desconocer la Autoridad del Creador.  

  

El mandamiento ordena “Recuerda” porque en ocasión de la CREACIÓN, 2500 años antes de que la Ley de Dios fuera petrificada en el Sinaí, cuando todavía no existía ningún judío, DIOS INSTITUYÓ EL SÁBADO PARA TODA LA HUMANIDAD:  

                                                                                                                                                                                                 

“Se concluyeron, pues, LOS CIELOS Y LA TIERRA, y todo su aparato… Y BENDIJO DIOS AL DÍA SÉPTIMO Y LO SANTIFICÓ, pues en él cesó Dios de toda la obra creadora que había hecho.” (Biblia, Génesis 2:1-2)  

 

Además, Dios consignó al Sábado como una señal de lealtad:  

  

“Guardad mis Sábados, porque el SÁBADO ES SEÑAL entre vosotros y yo… celebrándolo de generación en generación, por PACTO PERPETUO… Porque en seis días hizo el Señor hizo LOS CIELOS Y LA TIERRA, y en el séptimo día cesó y reposó.” (Biblia, Éxodo 31:13-17; Ezequiel 20:20)   

 

4000 años después de la Creación, 1500 años después de que fuera dada la Ley a Israel, JESUCRISTO guardó el Sábado (Biblia, Lucas 4:16, 31), y dejó muy en claro su eterna vigencia:   

 

“No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN ANTES DE QUE PASE UNA ‘i’ O UNA TILDE DE LA LEY… Por tanto, EL QUE TRASPASE UNO DE ESTOS MANDAMIENTOS más pequeños Y ASÍ LO ENSEÑE A LOS HOMBRES, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe, y los enseñe, este será grande en el Reino de los Cielos. Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos (ser considerado grande), NO ENTRARÉIS EN EL REINO DE LOS CIELOS.” (Biblia, Mateo 5: 17-20)  

 

En otras palabras: ‘Dios hizo el Cielo y la Tierra en seis días y el séptimo día descansó, lo bendijo y lo santificó. Pues bien, mientras existan el Cielo y la Tierra, el Sábado será bendito y Santo.’ De hecho, luego de la muerte de Cristo, sus seguidores: “descansaron el Sábado conforme al mandamiento.” (Lucas 23:54-56); y luego de su resurrección, la iglesia primitiva lo siguió observando (Hech. 13:42-44; 16:13; 17:2; 18;4)  

 

A pesar de la mencionada advertencia de Jesucristo, la Iglesia que profesa seguir sus enseñanzas, en contra de su expresa voluntad, HA CAMBIADO LOS DIEZ MANDAMIENTOS Y ASÍ LOS ENSEÑA A LOS HOMBRES. El Cuarto Mandamiento ha sido cambiado, no de las Tablas de Piedra, sino de los catecismos, por el de ‘Santificar las fiestas’. Fuentes católicas reconocen:   

 

“Observamos el domingo en lugar del Sábado, porque la Iglesia Católica, en el Concilio de Laodicea (336 DC) transfirió la solemnidad del Sábado al domingo.” (Rev Pedro Gaiermann, C.S.S.R. The Convert’s Catechism of Catholic Doctrine, page 50, 2º edition, 1910).   

 

Y no lo hace solapadamente, sino como un acto pleno de deliberación:  

 

“EI papa es de tan grande autoridad y poder que puede modificar, explicar o interpretar aun las leyes divinas.” (Trad. Lucio de Ferraris, ‘Prompta Bibliotheca’ Art. Papa, II, t.6, pág. 22-29)  

 

Estas acciones, lejos de ser aleatorias, o productos del devenir de la historia, se encuadran dentro del Gran Conflicto entre el Bien y el Mal, entre Cristo y Satanás, desde hace 6000 años. Un Universo Infinito poblado de seres inteligentes, y millones de ángeles que aman a Dios, observan asombrados el terrible experimento que la maldad lleva a cabo en nuestro mundo. Todo el esfuerzo del Enemigo de Dios se ha concentrado en subvertir la autoridad divina derribando su bandera, la señal de lealtad al Creador. Indujo a los hombres a la idolatría y a adorar al sol en el primer día de la semana. Luego, en el 321 dC, el emperador Constantino profesando el cristianismo, trató de unir a paganos y cristianos para unificar su imperio, ordenó descansar ‘en el venerable día del Sol’, y el Concilio de Laodicea (336 d.C.) prohibió interrumpir el trabajo en Sábado a fin de reservar este honor para el domingo. Desde entonces, ordenaciones cada vez más explícitas del poder religioso han sido impuestas por la autoridad civil. 

  

Actualmente, promovida por la Iglesia Católica, los sindicatos, cámaras de comercio y confederaciones de pequeños y medianos empresarios se está tratando de introducir UNA LEY QUE IMPONGA AL PRIMER DÍA DE LA SEMANA, EL DOMINGO, COMO DÍA DE DESCANSO. Ya ha sido aprobada en la provincia de La Pampa como una regulación de horarios del comercio. En Santa Fe, fue declarada inconstitucional, por ser de competencia del Congreso nacional. Y ha sido noticia recientemente, una sentencia de la Corte Suprema de la Nación quien falló a favor del descanso dominical por tres votos contra dos de sus miembros, en el caso del municipio de Arroyito, provincia de Córdoba.   

 

Aunque se la plantea desde el punto de vista laboral y comercial, también se argumenta la protección a la familia, el cuidado de la naturaleza y el cambio climático. Todas razones muy atendibles. Desde ya, el descanso semanal es una necesidad vital, familiar y natural. Pero el descanso semanal es un DERECHO, Y NO UNA OBLIGACIÓN. El Estado debe asegurar el descanso semanal a todos los trabajadores de acuerdo con su conciencia, pero no puede imponer ni el Sábado, ni el domingo, ni ninguna fiesta de ninguna religión. Las leyes dominicales, disfrazadas o no, son contrarias a la libertad religiosa consagrada en la Constitución de la Nación Argentina y los Pactos Internacionales. Aun si el derecho positivo no salvaguardase esta libertad, serían contrarias al Derecho Natural y al Derecho Divino.  

  

Porque la Iglesia Católica tiene la competencia de excluir de su feligresía a quienes no cumplan con sus requerimientos, pero no los puede obligar por medio de la fuerza de una ley del Estado. Mucho menos a los que no son católicos. LA IMPOSICIÓN DEL DOMINGO TIENE UN ORIGEN Y UN FIN RELIGIOSO. Así como EL SÁBADO TIENE EL SELLO DEL CREADOR y su observancia es una señal de reconocimiento y lealtad a quien nos trajo a la existencia, EL DOMINGO ES LA MARCA DE LA AUTORIDAD DE ROMA. Su observancia sobrepone la autoridad humana a la divina. Implícitamente declara que Dios es un invento humano, por lo tanto, NO EXISTE.   

 

En 2015, el Papa Francisco publicó la encíclica LAUDATO SI, dirigida no sólo a la Iglesia Católica sino al mundo entero, donde exalta al domingo ‘como día de la sanación de las relaciones del ser humano con Dios, consigo mismo, con los demás y con el mundo’. Esta encíclica, compartida con diversas autoridades nacionales, ha recibido el apoyo incondicional del presidente de los Estados Unidos, JOE BIDEN.   

 

Los eventos parecen encaminarse hacia el cumplimiento profético. Cristo predijo que antes de su regreso, la lealtad a Dios de cada uno de nosotros ha de ser probada hasta las últimas consecuencias. Cada uno deberá tomar una decisión existencial. Dado que serán puestas en contradicción, tendremos solamente dos opciones: Obedecer la Ley de Dios o la ley de los hombres.  "Pedro y Juan respondieron... Juzgad si es justo delante de Dios, obedecer a vosotros (el Sanedrín judío) antes que a Dios..."(Biblia, Hechos 4:19) 

 

El clímax de la historia de la humanidad se producirá cuando un poder mundial ilimitado y sin fronteras, de carácter civil y religioso, que el Apocalipsis de la Biblia identifica como ‘la bestia’, imponga el domingo y finalmente decrete la muerte para los observadores del Sábado. No estamos lejos. Vivimos en un mundo globalizado y con la tecnología suficiente como para identificar y ubicar a los casi ocho mil millones habitantes de este planeta.  Todos los poderes de la tierra se unirán para aplastar a los disidentes. 

   

“y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.” (Biblia, Dan. 12:1: Mateo 24:24:21).   

 

Agradó a Dios que, al igual que su comienzo, el desenlace de la historia fuera una cuestión de elección. Dios deja que cada uno se manifieste y se posicione libre y voluntariamente, para que quede claro ante todas las inteligencias creadas que ninguna arbitrariedad hay en su Juicio. Cuando Dios acabe con los rebeldes impenitentes que se aferran al mal, el Universo entero lo alabará diciendo: “Justo eres tú, oh Dios”.  

  

El INVISIBLE QUE TODO LO VE contempla indignado a miles de millones perecer en la miseria, mientras otros viven en la vil opulencia. Millones de oprimidos. Millones de abusados. Millones de asesinados... Antiguamente, en caso de asesinato, el pariente más cercano era quien debía vengar la sangre derramada… Dios envió a su propio Hijo para salvarnos y lo asesinaron. Y su PADRE es su Pariente más cercano y debe vengar su sangre. Debido a esto, Dios está restringiendo su propio atributo de Justicia, a fin de que la Misericordia de su Carácter lleve a término su obra salvadora. La Omnipotencia controla a la Omnipotencia. Pero habrá una gota que colmará el Vaso. Será cuando el mundo entero, en un pronunciamiento abierto, formal y solemne, negando su Autoridad, imponga el domingo y persiga a los observadores del Sábado. Dios mismo quedará ‘obligado’ a vindicar su Soberanía ante del Universo, exaltar su Ley pisoteada, vengar la muerte de su Hijo y salvar a sus hijos fieles y leales.   

 

“TIEMPO ES DE ACTUAR, OH DIOS, PORQUE HAN INVALIDADO TU LEY.” (Biblia, Salmo 119:126)  


“El reemplazo de lo verdadero por lo falso es el último acto del drama. Dios se manifestará cuando esta sustitución llegue a ser universal. Cuando las leyes de los hombres sean exaltadas por sobre las leyes de Dios. Cuando las potencias de esta tierra traten de obligar a los hombres a guardar el primer día de la semana, sabed que ha llegado el tiempo para que Dios actúe.”


“La sustitución de las leyes humanas en lugar de la Ley de Dios, la exaltación del domingo prescrita por una simple autoridad humana en reemplazo del Sábado bíblico, constituye el último acto del drama. Cuando esta sustitución sea universal, Dios se revelará. Se levantará en su majestad, y sacudirá poderosamente la tierra. (Ellen White (1902), Eventos de los Últimos Días, 139)

“Así retrocede el derecho, y se mantiene alejada la justicia, porque la verdad está por el suelo EN LA PLAZA (donde se dictaban las leyes), y la rectitud no tiene acceso. Y la verdad fue detenida y EL QUE SE APARTÓ DEL MAL FUE PUESTO EN PRISIÓN; y lo vio el Señor y desagradó a sus ojos, porque PERECIÓ EL DERECHO… La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, FALSEARON EL DERECHO, QUEBRANTARON EL PACTO SEMPITERNO. Por esta causa la maldición consumió la tierra y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra… Temblarán los cimientos de la tierra. Será quebrantada del todo…, enteramente desmenuzada, en gran manera conmovida... se agravará sobre ella su pecado y caerá...” (Biblia. Isaías 59:14-15 24:3-6; 18-20).


De todos los pecados, los más graves son los de ‘mano alzada’, es decir, los que se hacen después de deliberar y considerar el asunto, con total libertad y premeditación, como son las leyes o los fallos judiciales. Levantar la mano, o apretar un botón, o poner una firma, anulando la Ley de Dios, no será sin consecuencias. Terrible cosa es desafiar al Todopoderoso.


Que Dios pueda bendecirlo/la y hacerlo/la una gran bendición.
Con aprecio cristiano:
Gladys Navarro de Aguilar. DNI: 11.397.018





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